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Madura gorda y calentona

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Categoría: Sexo con maduras


La verdad siempre he tenido suerte con las mujeres. Mi buena situación económica y un deportivo bastante rumboso, me han abierto una serie de puertas en lo que a sexo se refiere. Mi novia es una mujer espectacular, de medidas 90-60-90, ojos azules y muy buena en la cama. Sin embargo, la perfección no siempre es suficiente. Todos –tíos y tías- escondemos algo rufianesco, que nos lleva a imaginar cosas muy guarras o a hacerlas a escondidas.

Como se dice por ahí, en la variedad esta el gusto.

Nunca fui un hombre fiel y creo que nunca lo seré. A si empecé a buscar un tipo de mujer diferente, distinta a los bombones que acostumbraba a enganchar..

Una noche que regresaba de cenar en casa de mi novia, que vive en una urbanización de las afuera, pase por el centro de la ciudad a comprar cigarros.

Al salir de la tienda, en la parada del autobús ví a una tipa mujer de unos 50 años, muy alta y extremadamente gorda. Estaba sola, y no había nadie en la calle.

Me subía al coche, arranque, di marcha atrás y pasé dos veces delante de ella. La miraba. Empezó a notar mi presencia.

A la tercera vuelta, me detuve y volví a entrar en la tienda. No se muy bien la razón.

Cuando cruce a su lado, me miró fijamente y yo igual. Entré, compré otra cajetilla y en ese momento llego el autobús. Noté que la tía dudaba en subirse o quedarse.

Saqué un cigarrillo y le busque los ojos, con descaro. Ella se acercó a la puerta del bus y de repente, como si se lo hubiera pensado mejor, hizo una seña al conductor, como indicando que esperaba al siguiente.

La muy puta quería guerra, porque el próximo bus demoraría por lo menos un buen rato en volver a pasar y por la hora, no había ninguna otra razón para quedarse allí, en medio de la calle.

Subí al coche, consciente de que la tía ya había picado, y di la vuelta a la manzana. Al pasar delante de ella, me miro y sonrió.

Una vuelta más y me estacione delante de ella. Ya con el cristal de la ventanilla abajo, le pregunto si necesita que la lleve. Ella se acerca. Cuando se agacha para hablar a través de la ventanilla, puedo observar sus tetas que son tremendas.

Me dice que va a uno de esos barrios que quedan lejísimos, de los que te exigen por los menos 25 minutos al volante. Le digo que no hay ningún problema. Ella lo duda un poco, aferra el bolso y se sube.

Una vez adentro, puedo notar su volumen. Tiene un pandero como una plaza de toso y , sus nalgas ocupan todo el asiento. Su voz es un poco grave y parece un poco tímida.

Le pregunto que hace tan sola y tan tarde en la calle. Me dice que trabaja de acomodadora en un cine y que no vuelve nunca a casa hasta que termina la última sesión.

-¿Estas casada?
– No, mi marido falleció, vivo sola hace mas de 7 años
- ¿Tienes hijos?
- – No, ¿y tu? ¿Tienes novia?
- – No, soltero y sin compromisos.
- - No creo que no tengas compromisos, alguien tan buen mozo como tu debe tener algo por ahí.

-
Me río divertido y ella prosigue:

– Además ¿que haces tan tarde en la calle?
– No me gusta acostarme temprano
– Y entonce… ¿Por qué que te ha dado por llevarme a casa?

Me río nuevamente

– Es que te vi tan desamparada y tan buenorra, que pensé que te podía pasar algo y como no tengo nada que hacer, me dije que era una buena oportunidad para conocer gente y conversar.

La que se rió ahora fue ella. Y pregunté:

-¿A si que vives sola, sin nadie, nadie?

Analizaba el terreno, por que prefería atacar a aquella foca en una cama, que hacer malabarismos en el coche o follar en un un camino apartado.

- Si vivo sola, ¿no te hago desviarte mucho?
- No te preocupes, no tenia ganas de acostarme… ¿Te apetece beber algo?
- Bueno.

En la primera tienda que veo abierta, paro a comprar una botella de whisky, dejando el coche un poco alejado, no fuera a pasar algún conocido y me viera con tremendo armatoste
-

- – OK, estamos listos, donde vamos a tomarla?
- …… No se, di tu……
- Podríamos estacionarnos por ahí, pero podría pasar la policía y llevarnos por estar bebiendo en la vía publica, ¿te parece si vamos a tu casa?..........
- Bueno.

Vivía en un bloque de apartamentos, cerca del aeropuerto. Nos bajamos. Mientras subíamos en el ascensor, a través del espejo, no podía dejar de mirar aquel tremendo culo. La temblaban los cachetes, como si fueran un flan, pero la tipa estaba buena. Tenía unas tetas de ensueño y unos rasgos agraciados.

Tenía que haber sido un cañón en sus años mozos. Una de esas tías que aparecen en los calendarios de los talleres de reparación de motos.

Una vez adentro, me siento en un sofá, y ella trae dos vasos. Empezamos a beber y fumamos juntos.

-Hace tiempo que no fumaba, ni tomaba alcohol, no vaya ser cosa que se me suba a la cabeza– me dice
- ¿Si?, y como te pones cuando te emborrachas
- Cambia mi personalidad… me dan ganas de hacer cosas……mmmmmmmmm ¿Que cosas?......
- Cosas malas….bueno, no malas………
- ¿Cosas como estas o más guarras?

-
Me acerco y la beso. Dejo mi vaso en la mesa y retiro el suyo. Mi legua se pierde en su boca.

La tía besaba con cierta ansia y no lo hacía mal, pero eso no importaba, no quería sus besos… bueno, no en mi boca.

Rápidamente mis manos se apoderaron de sus tetas. Las apretaba con fuerza, eran imposibles de abarcar con solo una mano. Le desabrocho la blusa y le quito el sujetador.

Un par de tetas como dos melón quedaron a mi disposición. Las chupe desesperadamente, apretándoselas con fuerza.

Mordía sus pezones y ella me gritaba que se los retorciera más y más fuerte.

Le termine de sacar la blusa y quedó solo con la falda.

Tenía unos michelines bastante notorios, pero eso más me excitaba. Trate de quitarle también la falda la falda, pero sentada era imposible.

La hice ponerse de pie y desabroche su falda por detrás. Costó arrancársela, porque hacía que se resistía y tenía mucha fuerza, pero al cabo de unos segundos de forcejeo, la tenía en bragas. Unas tremendas bragas, que marcaban cada uno de sus pliegues.

Me senté y le ordené que se sentara sobre mí y eso que me daba un poco de miedo que me aplastara la polla.

Jugaba con sus tetas, pero su peso era increíble y apenas me podía mover.

Mis manos buscaron su coño, que estaba más que mojado. No duré mucho en esa posición. La hice levantarse y me puse de pie sobre el sofá.

Le pedí que me bajara los pantalones. Ella obedeció y de paso me quitó los calzoncillos. Mi verga apuntaba al norte.

Ella se inclinó un poco, lo ue ya tenía mérito con semejantes michelines, y empezó a chupármela suavemente. Mientras lo hacia, me desnudó completamente, con maestría.

La muy guarra, que estaba ya caliente de verdad, me cogió en volandas y me llevó hacia su dormitorio.

Cuando me solté en la cama, agarré sus bragas y se las bajé.

Pretendía apagar la luz, pero yo no quería perderme semejante espectáculo. Me arrodille al lado de la cama y empecé a besar sus piernas. Al subir me encontré con una tremenda mata de pelo.

Ella se tumbó boca arriba y separó lentamente los muslazos.

-¡Cómemelo!

Yo dudaba y ella debió notarlo, porque alargó la mano, me agarró por la nuca y me hizo meter la cara entre sus piernas.

-¡Te lo vas a comer enterito!

Se reía.

-Ha debido pensar el pimpollo que estaba con una de esas niñatas que s esuben a los coches y maman toda slas pollas que les ponen cercas, pero aquí hemos venido a jugar en serio y te voy a enseñar lo que es follar de verdad. ¡Como no te portes bien, agarro la zapatilla y te pongo el culo como un tomate. ¡Venga!

Obligado por las circunstancias y excitado por sus amenazas, busque su coño, que estaba detrás de varios pliegues de carne y empecé a darle gusto.

Alternaba mi legua con mis dedos. Ella me tuvo un buen rato asi y cuando creyó que ya era bastante, porque estaba punto de correrse, me mandó salir de allí.

Trataba de sacarme, pero yo sabía que estaba a punto de terminar. Seguí chupando su tremendo clítoris y la gorda no aguanto más y soltó todo.

Me recosté a su lado y con mi cara entre sus tetas, seguí metiéndole los dedos por el coño. Ya podía meter cuatro dedos. La hice darse vuelta y que se acostara boca abajo.

Yo a su lado, mirando el tremendo espectáculo que era su culo. Mi mano lo recorría entero. Se perdía entre sus nalgas, desaparecía completamente.

Me monte sobre ella y empecé a jugar con mi verga entre sus nalgas. Se las abría y la dejaba aprisionaba con tremendos cachetes. Le dije que me sujetara la polla.

La gorda apretó sus nalgas y hasta me dolió pero era exquisito.

Tenia que hacer mió ese culo. Le abrí los cachetes con las manos y trate de meterle la polla, pero fue imposible. Me quedaba corto.

La hice ponerse en cuatro patas, a lo perrito.

Me baje de la cama y la mande ponerse cerca del borde mas atrás.

-Ahora te vas a abrir tu las nalgas con una mano y con la otra, te vas a meter mi polla en el culo.

Obedeció mansamente

Poco a poco fue entrando mientras la gorda se quejaba de que le dolía un poco, pero que lo siguiera haciendo.

De un golpe logre que entrara lo más posible. Ella se quejó, pero luego empezó a moverse. Mis manos abarcaban todo su culo, era increíble, blanco y gigante.

A través del espejo podía ver nuestra pose. La gorda en cuatro patas sobre la cama, con sus tremendas tetas colgando que se movían cada vez que la penetraba.

Su cara era de completo placer Con mis manos agarraba su "cintura", sus rollos, su guata, se los metía en su concha, le pegaba en los cachetes.

Tome mi vaso de whisky y se lo vacié en el culo. Como sonaba cada vez que la embestía. La gorda alcanzaba su segundo orgasmo.

Yo no quería acabar, por que sabia que una vez que acabara, lo único que querría e a irme a mi casa. Luego que ella acabo, volví a bajar y a chupar su poto mojado con cerveza. Ella cae rendida. Sigo jugando a meterle mis manos entre sus nalgas.

Ella me dice que esta cansada, que la deje un rato. Le digo que yo también quiero terminar. Me dice que me deja correrme dónde, cuándo y cómo como yo quisiera.

La doy vuelta y me subo, dejando mi verga a la altura de sus tetas. Ella las aprieta y me empieza a correr una paja rusa. Entre los dos apretábamos sus tetas.

Mis dedos van a su boca y la guarrona los chupa desesperada. Mojo mi pene con el whisky y lo acerco a su boca sentándome en sus tetas. Lo chupa.

Vuelvo a bajar hasta sus tetas, ella las aprieta. Cada vez que me movía adelante, mi verga entraba en su boca. Ya no aguante mas.

Tomo su cabeza y la obligo a meterse entera la polla en la boca. Mi primer chorro cae directamente en su lengua, el resto de mi leche caliente termina entre sus tetas y su cara.

Mi semen esta en toda su cara y lo restrego entre sus tetas. Ella recoge el semen de su cara y lo lleva a su boca. Luego se chupa ella misma las tetas.

Le coloco nuevamente mi pene en su boca y lo deja limpio, pero este aun esta duro. Bajo, se lo meto en el coño y le agarro el culo, mientras sigo besando sus tetas que ahora tienen otro sabor. Noto que me baila ya un poco la polla.

Paro un rato. Ella se coloca boca abajo para descansar. Yo me vuelvo a subir a su espalda y froto mi verga entre sus nalgas, ni siquiera trataba de metérsela, solo quería seguir tocando ese culo.

Me siento en su culo, y con una mano me corro una paja mientras con la otra le agarro el pelo y le riro, como si fuera una yegua. Cuando estoy apunto de acabar me acuesto sobre ella, le abro las nalgas y le pido que nuevamente me apriete, dejándole todo el culo mojado.

Al salir de su casa, me digo a mi mismo que nunca mas volveré a verla, sin embargo la carne es débil y como a las dos semanas la volví a encontrar y termine viajando nuevamente a las cercanías del aeropuerto.

 


Carlos Latre 144 - Relatos eróticos
Relato enviado por Carlos Latre 144
Día: 13/08/2007
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