
El siguiente relato acaeció hace dos veranos, un día salí de marcha con mis amigos, estuvimos de juerga toda la noche, hasta que acabamos en un chiringuito de playa, allí llegamos todos, cuatro chicos y cinco chicas. Poco a poco la gente se fue perdiendo, algunos se fueron a la pista a bailar y a ver si encontraban pareja, otros se fueron con algún ligue de una noche y Carmen y yo nos quedamos cerca de la barra hablando mientras nos tomábamos una copa.
Carmen tenía veinte años, estaba embarazada de un chico del que ya no sabía nada, era castaña, ojos marrones, pelo corto por los hombros, alta, guapa, pechos medianos, aunque en esos momentos los tenía más abultados, la barriga del embarazo se le notaba ya, llevaba un pantalón de tela negro, y arriba un top azul de tirantes premamá.
Tras hablar un rato en el chiringuito ella me dijo que estaba un poco mareada por el alboroto, esto sumado a las tres copas que se había tomado hacían que estuviese un poco aturdida, viendo su estado le dije de ir a la playa un rato, a ver si mejoraba, ella aceptó, cogimos un par de cervezas y nos fuimos a la orilla, una vez allí nos sentamos. Hablamos un rato sobre temas banales, hasta que el silencio se hizo durante un rato, en ese momento me tumbé boca arriba apoyándome en los codos, ella continuó sentada a mi derecha, siguió el silencio, yo ante la incomoda postura, me quité mi camiseta blanca y la usé de almohada, quedando totalmente horizontal sobre la arena, con el torso desnudo, y con los vaqueros azules. Una vez en esta postura continuamos hablando de cosas mientras nos bebíamos las cervezas, hasta que otra vez se hizo el silencio, yo tenía mi cerveza a mi izquierda, ella la suya a su derecha, y de fondo teníamos el ruido de las olas. A estas alturas a Carmen se le veía su sujetador, los tirantes se le caían por los brazos, ella sentada con su embarazada barriga miraba hacia el agua con la mirada perdida.
Pasados unos minutos, y para mi sorpresa, Carmen cogió mi cinturón y me lo desabrochó, no dije nada, seguidamente me quitó los botones del pantalón, pudiéndose ver mi slip verde, seguidamente me bajó con las dos manos los pantalones y el slip un poco, hasta la mitad de mis muslos, dejando mi pene al aire, estaba bastante sorprendido por el hecho, nunca me había liado con Carmen, teníamos una relación de amigos, además ni se me pasaba por la cabeza el liarme con ella, aún así yo me callé y la dejé hacer. Tras esto, nuevamente recobró la postura inicial, sentada a mi derecha, yo seguía tumbado con mi pene fuera de toda ropa, así en silencio estuvimos unos minutos.
Pasados estos, Carmen se giró hacia mí, cogió mi polla con su mano derecha, estaba semi erecta, y después posó sus labios en mi glande, para después meterse este en su boca, lo succionaba con energía, una tras otra vez, la mano en la base de mi miembro y su boca cada vez cubriendo más mi pene, el cual entraba en su boca repetidas veces, se metía mi polla casi entera, su cabeza bajaba y subía, su boca iba mamando mi polla, succionándola, todo ello de forma briosa. Mientras ella continuaba chupándome la polla yo con una mano le acariciaba el cabello, para después meterla dentro de su vestido y acariciar su espalda, ella lo agradecía, gemía de placer. Sus labios aprisionaban mi glande, lo lamía, se lo iba metiendo en la boca y sacándoselo a continuación, solo el glande en esos momentos era el que entraba en su cavidad, poco después nuevamente medio miembro entraba y salía de su boca, la mano evitaba que fuera más lo que se introdujera en la cavidad bucal.
Tras varios momentos así, quitó su mano de la base de mi polla y se introdujo la verga entera en la boca, quedándose así unos segundos, después la sacó entera de la boca y repitió la maniobra, y tras esto nuevamente lo mismo, mi polla disfrutaba sintiendo el final de su boca, a ella le gustaba tenerla dentro, así lo demostraba haciéndolo una y otra vez, yo seguía acariciando su espalda. Era una mamada de lujo.
Pasados unos instantes con esta técnica, cambió y ahora tiraba suavemente de mi piel con sus dientes como queriéndosela llevar, zamarreaba su cabeza de un lado a otro, después de estar un rato así volvió a la anterior, puso la mano en la base de mi pene, y se metía y sacaba medio miembro en su boca, cada vez más rápido, su cabeza subía y bajaba a gran velocidad, estaba a punto de correrme, ella lo notó, aceleró un poco más y cuando iba a derramar mi semen, Carmen se sacó mi polla de su boca, apuntó con ella hacia mi izquierda y comencé a soltar mi leche sobre la arena de la playa.
Cuando dejé de soltar mi semen, ella soltó mi pene y recobró su postura inicial, sentada mirando hacia el agua a mi derecha. Se subió las tirantas de su sujetador que las tenía en los brazos, se sacudió la arena y como si nada siguió bebiéndose el botellín de cerveza, yo me incorporé un poco, tumbado sobre los codos, y acompañándola seguí bebiéndome la cerveza con mi pene al descubierto aún. Pude darme cuenta de que la gente pasaba a unos metros nuestros, mirando con curiosidad, aunque eso no nos cortó, continuamos como si no hubiera pasado nada, me subí los pantalones, me puse la camiseta y ambos sentados en la orilla continuamos hablando de temas no relacionado con lo sucedido, hasta que bastantes minutos después nos fuimos a nuestras casas. Los días fueron pasando y nuestra relación en el grupo era la misma, ese suceso parecía que no había sucedido, ninguna referencia ni nada por el estilo, así que eso quedó solo para nosotros y para esa única noche.
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